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"Despedida al piano" por Salvador Díaz Mirón

Tristes los ojos, pálido el semblante,
De opaca luz al resplandor incierto,
Una joven con paso vacilante
Su sombra traza en el salón incierto.

Se sienta al piano: su mirada grave
Fija en el lago de marfil que un día
Aguardó el beso de su mano suave
Para rizarse en olas de armonía.

Agitada, febril, con insistencia
Evoca al borde del teclado mismo,
A las hadas que en rítmica cadencia
Se alzaron otra vez desde el abismo.

Ya de Mozart divino ensaya el estro,
De Palestrina el numen religioso,
De Weber triste el suspirar siniestro
Y de Schubert el canto melodioso.

 

"Mi deleite y tu deleite" por Robert Bridges

Mi deleite y tu deleite
Caminando, como dos ángeles blancos,
En los jardines de la noche.

Mi deseo y tu deseo
Danzando en una lengua de fuego,
Brincando viven y riendo crecen,
A través de la disputa eterna
En el misterio de vida.

El amor, desde el cual surgió el mundo,
Guarda el secreto del Sol.

El amor puede decir y amar exclusivamente
Donde, entre millones de estrellas,
Cada átomo se sabe a sí mismo;
Cómo, a pesar de las penas y la muerte,
La vida es alegre y dulce es la respiración.

Esto que él nos enseñó, esto que nosotros supimos
Cierto, en su ciencia verdadero,

 

"Llénate de mí" por Pablo Neruda

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
El fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
La hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
La hora de las ternuras que no derramé nunca,
La hora de los silencios que no tienen palabras,
Tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
Tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.

 

"A un triste" por Manuel Gutiérrez Nájera

¿Por qué de amor la barca voladora
Con ágil mano detener no quieres,
Y esquivo menosprecias los placeres
De Venus, la impasible vencedora?

A no volver los años juveniles
Huyen como saetas disparadas
Por mano de invisible Sagitario;
Triste vejez, como ladrón nocturno,
Sorpréndenos sin guarda ni defensa,
Y con la extremidad de su arma inmensa,
La copa del placer vuelca Saturno.

¡Aprovecha el minuto y el instante!
Hoy te ofrece rendida la hermosura
De sus hechizos el gentil tesoro,
Y llamándote ufana en la espesura,
Suelta Pomona sus cabellos de oro.

 

"A Blanca" por Salvador Díaz Mirón

¡Tu belleza mirífica no asoma
Y en éxtasis escucho tu voz clara,
Que llega del jardín cual un aroma,
Pero cual un aroma que cantara!

¡Endulzas con tu acento un mar de acíbar
Y en éxtasis escucho tu voz clara,
Que viene de un amor, cual un almíbar,
Pero cual un almíbar que cantara!

 

"Desvelada" por Gabriela Mistral

Como soy reina y fui mendiga, ahora
Vivo en puro temblor de que me dejes,
Y te pregunto, pálida, a cada hora:
"¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!"

Quisiera hacer las marchas sonriendo
Y confiando ahora que has venido;
Pero hasta en el dormir estoy temiendo
Y pregunto entre sueños: "¿No te has ido?"

 

"Alegría" por William Blake

-No poseo nombre,
Pero nací hace dos días.
-¿Cómo te llamaré?
-Soy feliz.
Me llamo alegría.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
Te llamo dulce alegría:
Así tú sonríes,
Mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

 

"¡Con qué dolor, y válgame ser franco!" por Salvador Díaz Mirón

¡Con qué dolor, y válgame ser franco,
Trazo los versos que a mi lado impetras!
Esta cuartilla de papel en blanco
Me parece una lápida sin letras.

Tristísimo recuerdo me acongoja
Y pienso, visionario como un zafio,
Que escribo, no una endecha en una hoja,
Sino sobre un sepulcro un epitafio.

No extrañes, no, que mi razón sucumba
A esta ilusión que envuelve algo de cierto
Porque, ay, tu corazón es una tumba
Desde el instante en que tu amor fue un muerto.

¡Tu amor! Ve el mío que cual ámbar de oro
Paréceme que nunca se consume,
Que ni siquiera sufre deterioro

 

"A un gato" por Jorge Luis Borges

No son más silenciosos los espejos
Ni más furtiva el alba aventurera;
Eres, bajo la luna, esa pantera
Que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
Divino, te buscamos vanamente;
Más remoto que el Ganges y el poniente,
Tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
Caricia de mi mano.
Has admitido,
Desde esa eternidad que ya es olvido,
El amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás.
Eres el dueño
De un ámbito cerrado como un sueño.

 

"Buenos días, Gabriel" por Mario Benedetti

Tres poetas en uno / semillero
De tantos más / tu ánima insumisa
Se topó con la muerte y su pesquisa
Y la puso a cuidar tu invernadero
Especialista en empezar de cero
Detonaste la bomba de la risa
Sin dios sin espejismos y sin prisa
Perro viejo / filósofo / ingeniero

Fiel a tu gente / a amparo / ya ti mismo
A pesar de tus ráfagas de triste
Te encaraste jovial con el abismo

Hombre en medio del mundo y hombre a solas
Junto al mar fuiste humilde y escribiste
Simplemente / las olas son las olas.

 
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