Bienvenido al sitio web poesias de amistad. Donde encontrarás poesías de autores famosos y también podrás escribir y mostrar tu propio trabajo. Entra, vota por tu favorita y deja tu comentario.

Añade tu poesia

"A Gloria María Madrazo" por Luis Palés Matos

Cuando puedas leer lo que hoy te escribo,
Ya yo estaré muy lejos
Por remotos caminos,
En el último viaje sin regreso...
Para entonces te digo:
—Toma a tu hermosa madre de modelo;
Ella es aire y es luz y es melodía,
Y es levedad, ternura y sentimiento.
De su mano, ligera cual la nube,
Alada como el céfiro,
Irás por claros mundos de armonía,
Azules mundos de quimera y sueño.
Y toma de tu padre
Su gran bondad de corazón abierto,
Su generoso espíritu de lucha
Que infunde un goce límpido al esfuerzo.

Flanqueada así, ya puedes
Desafiar los abrojos del sendero,

 

"Amistad es la palabra"

Amistad es la palabra
que yo quiero compartir,
tantos mágicos momentos,
y los que faltan por venir

Sueños y aventuras
que nos han hecho reír,
realidades muy amargas
que al final tuvieron fin

Tú eres ese amigo
que yo siempre anhelé,
sin mentiras ni falsedades pues
eres honesto lo sé!

Amistad es la palabras,
que mejor define nuestro amor y
a pesar de la distancia,
por siempre tú,
vivirás en mi corazón

Autor: 
Anónimo
 

Un amigo por conocer!

Para ese amigo de verdad,
que te brinda su amistad,
sin pedir a cambio na´
yo le ofrezco mi amistad,
con total sinceridad

Amigos para siempre
podremos llegar a ser,
y aquí me tienes
para cualquier quehacer

Pues aunque ahora seas,
tal vez, un extraño a
mi parecer...
sé que, en el fondo,
serás un buen amigo
a quien querer!

Autor: 
Carol
 

"El amigo ido" por Salvador Novo

Me escribe Napoleón:
El colegio es muy grande,
Nos levantamos muy temprano,
Hablamos únicamente en inglés,
Te mando un retrato del edificio.

Ya no robaremos juntos dulces
De las alacenas, ni escaparemos
Hacia el río para ahogarnos a medias
Y pescar sandías sangrientas.

Ya voy a presentar sexto año;
Después, según las probabilidades,
Aprenderé todo lo que se deba,
Seré médico,
Tendré ambiciones, barba, pantalón largo.

Pero si tengo un hijo
Haré que nadie nunca le enseñe nada.

 

"El teléfono" por Robert Frost

Cuando hoy me hallaba yo lejos de aquí,
Paseando solo,
Quieta y tranquila era la tarde.
Sobre una flor incliné mi cabeza
Y oí tu voz.
¡Oh, no digas que no, porque entendí...
¡Me hablaste desde aquella flor que está en la ventana.
¿Has olvidado lo que me dijiste?
"Pero dime antes qué creiste oír."
"Esquivando una abeja de la flor,
Incliné mi cabeza
Y, cogiéndola luego por el tallo,
Escuché y oí, clara, la palabra...
¿Pronunciaste mi nombre? ¿O bien dijiste...?
Sí, alguien dijo: "¡Ven!", mientras yo me inclinaba."
"Si acaso lo pensaba, no lo dije en voz alta."
"Por eso regresé."

 

"A rosa de Alberti" por Rafael Alberti

Rosa de Alberti allá en el rodapié
Del mirador del cielo se entreabría,
Pulsadora del aire y prima mía,
Al cuello un lazo blanco de moaré.

El barandal del arpa, desde el pie
Hasta el bucle en la nieve, la cubría.
Enredando sus cuerdas, verdecía,
Alga en hilos, la mano que se fue.

Llena de suavidades y carmines,
Fanal de ensueño, vaga y voladora,
Voló hacia los más altos miradores.

¡Miradla querubín de querubines,
Del vergel de los aires pulsadora.
Pensativa de Alberti entre las flores!

 

"Continuidad" por Jaime Torres Bodet

No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra
-Donde una parte de tu ser reposa-
Sepultaron los hombres, no te encierra;
Porque yo soy tu verdadera fosa.

Dentro de esta inquietud del alma ansiosa
Que me diste al nacer, sigues en guerra
Contra la insaciedad que nos acosa
Y que, desde la cuna, nos destierra.

Vives en lo que pienso, en lo que digo,
Y con vida tan honda que no hay centro,
Hora y lugar en que no estés conmigo;

Pues te clavó la muerte tan adentro
Del corazón filial con que te abrigo
Que, mientras más me busco, más te encuentro.

 

"A la poesía" por Gertrudis Gómez de Avellaneda

¡Oh tú, del alto cielo
Precioso don al hombre concedido!
¡Tú, de mis penas íntimo consuelo,
De mis placeres manantial querido!
¡Alma del orbe, ardiente poesía,
Dicta el acento de la lira mía!

Díctalo, sí, que enciende
Tu amor mi seno, y sin cesar ansío
La poderosa voz, que espacios hiende,
Para aclamar tu excelso poderío,
Y en la naturaleza augusta y bella
Buscar, seguir y señalar tu huella.

¡Mil veces desgraciado
Quien -al fulgor de tu hermosura ciego-
En su alma inerte y corazón helado

 

"Última primavera" por Miguel Arteche

La luz bajaba desde la colina.
El sonido de un tren, un paso que he perdido.
Juventud, herida de otro tiempo,
Te alejas soñolienta
Como una verde lámpara sepultada en la noche.

Algo silencioso
Estaba junto a mí. La lluvia
Penetraba los techos perfumados.
Juventud, perdiste tu campana antigua,
Tu yelmo mágico,
Tu vara transparente.

Esta es mi habitación. Esta tu llama.
Este el vestido. Esta tu cintura.
"Tu nombre", dijiste, "se ha perdido en la sombra
Búscalo más allá, detrás de las colinas".

 

"¿Cómo decía usted, amigo mío?" Por Rubén Darío

¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Qué el amor es un río? No es extraño.
Es ciertamente un río
Que, uniéndose al confluente del desvío,
Va a perderse en el mar del desengaño.

 
Distribuir contenido