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"Irás sobre la vida de las cosas" por Enrique González Martínez

Irás sobre la vida de las cosas
Con noble lentitud; que todo lleve
A tu sensorio luz: blancor de nieve,
Azul de linfas o rubor de rosas.

Que todo deje en ti como una huella
Misteriosa grabada intensamente:
Lo mismo el soliloquio de la fuente
Que el flébil parpadeo de la estrella.

Que asciendas a las cumbres solitarias,
Y allí, como arpa eólica, te azoten
Los borrascosos vientos, y que broten
De tus cuerdas rugidos y plegarias.

Que esquives lo que ofusca y lo que asombra
Al humano redil que abajo queda,
Y que afines tu alma hasta que pueda

 

"Amigos que por siempre nos dejaron" por Edgar Allan Poe

Amigos que por siempre
Nos dejaron,

Caros amigos para siempre idos,
¡Fuera del Tiempo
Y fuera del Espacio!

Para el alma nutrida de pesares,
Para el transido corazón, acaso.

 

"Amigos" por Ramón de Almagro

Si te sientas conmigo,
Si tú estás a mi lado,
Que seamos amigos,
Ya está casi arreglado.

Te diré dos palabras,
Cualquier cosa que sea,
Buscaré de tus labios
La respuesta cualquiera.
Abriré tu sonrisa
Con palabras graciosas,
Te diré con malicia
Una frase ingeniosa.

Buscaré en tu mirada
Si me has comprendido,
Sólo ofrezco palabras,
Sólo ofrezco mi oído.

El tener quién escuche
Cuando quieres hablar,
Quién te brinde silencio
Cuando quieras pensar.

El tener quién te hable

 

"Escríbeme..."

Escríbeme...
o déjame perdido en tu silencio.
Escríbeme
alguna línea por pequeña que
ésta sea, para
que me ponga yo contento.

Saber de tí,
sería el mejor y más preciado regalo;
Escríbeme algo,
mi querido amigo,
pues tu hazaña no
se habrá hecho en vano.

Escríbeme...
para que el recuerdo
de nuestra amistad
se mantenga y siga vivo.

O píerdeme, ya,
para siempre
por no escribirme
cuando la ocasión lo requería,
como forma de castigo.

Autor: 
carol
 

"Masa" por César Vallejo

Al fin de la batalla,
Y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
Y le dijo: "No mueras, te amo tanto"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
Clamando: "¡Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
Con un ruego común: "¡Quédate, hermano!"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

 

"Cuando haya muerto, llórame tan solo" por William Shakespeare

Cuando haya muerto, llórame tan solo
Mientras escuches la campana triste,
Anunciadora al mundo de mi fuga
Del mundo vil hacia el gusano infame.
Y no evoques, si lees esta rima,
La mano que la escribe, pues te quiero
Tanto que hasta tu olvido prefiriera
A saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos
Cuando del barro nada me separe,
Ni siquiera mi pobre nombre digas
Y que tu amor conmigo se marchite,

Para que el sabio en tu llorar no indague
Y se burle de ti por el ausente.

 

"Cuando estemos de nuevo con nosotros" por Jorge Debravo

Cuando estemos de nuevo con nosotros
Contándonos los gestos,
Cuando estemos hablando de las gentes
A quienes más queremos,
Quédate, por favor, mirando el surco
Que dejan tus dos ojos en mis huesos.

Y dame lo que puedas de tu alma,
Lo que no necesites de tu afecto,
Lo que logres sacar sin sacrificio
De tu casa de sueños.

Yo tomaré, de fiesta, lo que quieras,
Aunque sea el milagrillo más pequeño.
No es que yo sea mendigo,
Es que cualquier amor es amor bueno.

 

"Cumbre" por José Hierro

Firme, bajo mi pie, cierta y segura,
De piedra y música te tengo;
No como entonces, cuando a cada instante
Te levantabas de mi sueño.

Ahora puedo tocar tus lomas tiernas,
El verde fresco de tus aguas.
Ahora estamos, de nuevo, frente a frente
Como dos viejos camaradas.

Nueva canción con nuevos instrumentos.
Cantas, me duermes y me acunas.
Haces eternidad de mi pasado.
Y luego el tiempo se desnuda.

¡Cantarte, abrir la cárcel donde espera
Tanta pasión acumulada!
Y ver perderse nuestra antigua imagen
Arrebatada por el agua.

Firme, bajo mi pie, cierta y segura,

 

"Cuando las voces suaves mueren" por Percy Bysshe Shelley

Cuando las voces suaves mueren,
Su música vibra aún en la memoria,
Cuando las dulces violetas enferman,
Su aroma pervive dentro de los sentidos que ellas vivifican.

Las hojas de la rosa, cuando la rosa muere,
Se apilan en la cama del amante;
Y así en tus pensamientos, cuando tú te hayas ido,
El amor mismo seguirá durmiendo.

 

"Hay hombres que nunca partirán" por Miguel Arteche Salinas

Hay hombres que nunca partirán,
Y se les ve en los ojos,
Pues uno recuerda sus ojos
Muchos años después de que han partido.

Pueden estar lejanos,
Pueden aparecer a medianoche
(Si están muertos)
Y jugar a que viven.
Pero siempre, con la desolación de su ausencia,
Uno comprende que no han vivido en vano,
Y que su esperanza
Es la única esperanza digna de ser vivida.

Y los hombres que nunca partirán
Suelen no aparecer en los periódicos,
No se habla de ellos en las radios,
Su imagen no gesticula en la televisión:
No son gente importante,

 
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