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"Amigos" por Ramón de Almagro

Si te sientas conmigo,
Si tú estás a mi lado,
Que seamos amigos,
Ya está casi arreglado.

Te diré dos palabras,
Cualquier cosa que sea,
Buscaré de tus labios
La respuesta cualquiera.
Abriré tu sonrisa
Con palabras graciosas,
Te diré con malicia
Una frase ingeniosa.

Buscaré en tu mirada
Si me has comprendido,
Sólo ofrezco palabras,
Sólo ofrezco mi oído.

El tener quién escuche
Cuando quieres hablar,
Quién te brinde silencio
Cuando quieras pensar.

El tener quién te hable

 

"Escríbeme..."

Escríbeme...
o déjame perdido en tu silencio.
Escríbeme
alguna línea por pequeña que
ésta sea, para
que me ponga yo contento.

Saber de tí,
sería el mejor y más preciado regalo;
Escríbeme algo,
mi querido amigo,
pues tu hazaña no
se habrá hecho en vano.

Escríbeme...
para que el recuerdo
de nuestra amistad
se mantenga y siga vivo.

O píerdeme, ya,
para siempre
por no escribirme
cuando la ocasión lo requería,
como forma de castigo.

Autor: 
carol
 

"Masa" por César Vallejo

Al fin de la batalla,
Y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
Y le dijo: "No mueras, te amo tanto"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
Clamando: "¡Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
Con un ruego común: "¡Quédate, hermano!"
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.

 

"Cuando haya muerto, llórame tan solo" por William Shakespeare

Cuando haya muerto, llórame tan solo
Mientras escuches la campana triste,
Anunciadora al mundo de mi fuga
Del mundo vil hacia el gusano infame.
Y no evoques, si lees esta rima,
La mano que la escribe, pues te quiero
Tanto que hasta tu olvido prefiriera
A saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos
Cuando del barro nada me separe,
Ni siquiera mi pobre nombre digas
Y que tu amor conmigo se marchite,

Para que el sabio en tu llorar no indague
Y se burle de ti por el ausente.

 

"Cuando estemos de nuevo con nosotros" por Jorge Debravo

Cuando estemos de nuevo con nosotros
Contándonos los gestos,
Cuando estemos hablando de las gentes
A quienes más queremos,
Quédate, por favor, mirando el surco
Que dejan tus dos ojos en mis huesos.

Y dame lo que puedas de tu alma,
Lo que no necesites de tu afecto,
Lo que logres sacar sin sacrificio
De tu casa de sueños.

Yo tomaré, de fiesta, lo que quieras,
Aunque sea el milagrillo más pequeño.
No es que yo sea mendigo,
Es que cualquier amor es amor bueno.

 

"Cumbre" por José Hierro

Firme, bajo mi pie, cierta y segura,
De piedra y música te tengo;
No como entonces, cuando a cada instante
Te levantabas de mi sueño.

Ahora puedo tocar tus lomas tiernas,
El verde fresco de tus aguas.
Ahora estamos, de nuevo, frente a frente
Como dos viejos camaradas.

Nueva canción con nuevos instrumentos.
Cantas, me duermes y me acunas.
Haces eternidad de mi pasado.
Y luego el tiempo se desnuda.

¡Cantarte, abrir la cárcel donde espera
Tanta pasión acumulada!
Y ver perderse nuestra antigua imagen
Arrebatada por el agua.

Firme, bajo mi pie, cierta y segura,

 

"Cuando las voces suaves mueren" por Percy Bysshe Shelley

Cuando las voces suaves mueren,
Su música vibra aún en la memoria,
Cuando las dulces violetas enferman,
Su aroma pervive dentro de los sentidos que ellas vivifican.

Las hojas de la rosa, cuando la rosa muere,
Se apilan en la cama del amante;
Y así en tus pensamientos, cuando tú te hayas ido,
El amor mismo seguirá durmiendo.

 

"Hay hombres que nunca partirán" por Miguel Arteche Salinas

Hay hombres que nunca partirán,
Y se les ve en los ojos,
Pues uno recuerda sus ojos
Muchos años después de que han partido.

Pueden estar lejanos,
Pueden aparecer a medianoche
(Si están muertos)
Y jugar a que viven.
Pero siempre, con la desolación de su ausencia,
Uno comprende que no han vivido en vano,
Y que su esperanza
Es la única esperanza digna de ser vivida.

Y los hombres que nunca partirán
Suelen no aparecer en los periódicos,
No se habla de ellos en las radios,
Su imagen no gesticula en la televisión:
No son gente importante,

 

"A una nariz" por Francisco de Quevedo

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado;

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

 

"Ándeme yo caliente..." por Luís de Góngora

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y agua ardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el Enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

Ándeme yo caliente
y ríase la gente.

 
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