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"Creo en un más allá" por Nicanor Parra

Creo en un más allá
Donde se cumplen todos los ideales
Amistad
Igualdad
Fraternidad
Excepción hecha de la liberta
Esa no se consigue en ninguna parte
Somos esclavos por naturaleza.

 

"Yo no quiero más que una mano" Federico García Lorca

Yo no quiero más que una mano,
Una mano herida, si es posible.
Yo no quiero más que una mano,
Aunque pase mil noches sin lecho.

Sería un pálido lirio de cal,
Sería una paloma amarrada a mi corazón,
Sería el guardián que en la noche de mi tránsito
Prohibiera en absoluto la entrada a la luna.

Yo no quiero más que una mano
Para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía.

Yo no quiero más que esa mano
Para tener un ala de mi muerte.

Lo demás todo pasa.
Rubor sin nombre ya, astro perpetuo.
Lo demás es lo otro; viento triste,
Mientras las hojas huyen en bandadas.

 

"Sólo tú" por Amado Nervo

Cuando lloro con todos los que lloran,
Cuando ayudo a los tristes con su cruz,
Cuando parto mi pan con los que imploran,
Eres tú quien me inspira, sólo tú,

Cuando marcho sin brújula ni tino,
Perdiendo de mis alas el albor
En tantos barrizales del camino,
Soy yo el culpable, solamente yo.

Cuando miro al que sufre como hermano;
Cuando elevo mi espíritu al azul;
Cuando me acuerdo de que soy cristiano,
Eres tú quien me inspira, sólo tú.

Pobres a quienes haya socorrido,
Almas obscuras a las que di luz:
¡No me lo agradezcáis, que yo no he sido!

 

"A tientas" por Mario Benedetti

Se retrocede con seguridad
Pero se avanza a tientas
Uno adelanta manos como un ciego
Ciego imprudente por añadidura
Pero lo absurdo es que no es ciego
Y distingue el relámpago la lluvia
Los rostros insepultos la ceniza
La sonrisa del necio las afrentas
Un barrunto de pena en el espejo
La baranda oxidada con sus pájaros
La opaca incertidumbre de los otros
Enfrentada a la propia incertidumbre

Se avanza a tientas / lentamente
Por lo común a contramano
De los convictos y confesos
En búsqueda tal vez
De amores residuales
Que sirvan de consuelo y recompensa

 

"Amigos" por Ramón de Almagro

Si te sientas conmigo,
Si tú estás a mi lado,
Que seamos amigos,
Ya está casi arreglado.

Te diré dos palabras,
Cualquier cosa que sea,
Buscaré de tus labios
La respuesta cualquiera.
Abriré tu sonrisa
Con palabras graciosas,
Te diré con malicia
Una frase ingeniosa.

Buscaré en tu mirada
Si me has comprendido,
Sólo ofrezco palabras,
Sólo ofrezco mi oído.

El tener quién escuche
Cuando quieres hablar,
Quién te brinde silencio
Cuando quieras pensar.

El tener quién te hable
Si querés escuchar,
Es tan bueno, ¿y qué cuesta?
Casi nada, al final.

Si te sientas conmigo,

 

"Dame la mano" por Gabriela Mistral

Dame la mano y danzaremos;
Dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
Como una flor, y nada más.

El mismo verso cantaremos,
Al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
Como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
Pero tu nombre olvidarás,
Porque seremos una danza
En la colina, y nada más.

 

"Amistad" por José Zorrilla

Amistad nunca mudable
por el tiempo o la distancia,
no sujeta a la inconstancia
del capricho o del azar,
sino afecto siempre lleno
de tiernísimo cariño,
tan puro como el de un niño,
tan inmenso como el mar.

 

"Uno no escoge" por Gioconda Belli

Uno no escoge el país donde nace;
Pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
Pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
Enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
Una historia que nacer
Una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
En que nacerá y crecerá
La semilla que trajimos con nosotros.

 

"No sé" por Andrés Eloy Blanco

No sé si me olvidarás,
Ni si es amor este miedo;
Yo sólo sé que te vas,
Yo sólo sé que me quedo.

 

"A Francisca" por Rubén Darío

Ajena al dolor y al sentir artero,
Llena de la ilusión que da la fe,
Lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompáñame...

En mi pensar de duelo y de martirio
Casi inconsciente me pusiste miel,
Multiplicaste pétalos de lirio
Y refrescaste la hoja de laurel.

Ser cuidadosa del dolor supiste
Y elevarte al amor sin comprender;
Enciendes luz en las horas del triste,
Pones pasión donde no puede haber.

Seguramente Dios te ha conducido
Para regar el árbol de mi fe,
Hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame...

 
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