"El ángel bueno" por Rafael Alberti

Vino el que yo quería
El que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas.
Luceros sin cabañas,
Lunas sin patria,
Nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
Un nombre,
Un sueño,
Una frente.
No aquel que a sus cabellos
Ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
Sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
Ató el silencio.
Para sin lastimarme,
Cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
Y hacerme el alma navegable.

 

Comentarios

Se envían saludos y un poema dedicado a un gran amigo . . .

MACLOVIO

¿Qué diremos de Maclovio?,
¿qué es triunfador?, . . . ¡es obvio!,
¿de qué nació en Villa Aldama,
de su Veracruz que ama?

¿Las hazañas de su vida?,
¿de cómo emprendió subida?,
¿qué es el alma del negocio?,
¿qué no necesita socio?

¿Qué no le gusta el fútbol?,
¿de que sabe de béisbol?,
¡no!, hoy hablemos del amigo,
pongan atención les digo:

La edad lo tiene curtido,
así como es . . . ha sido,
jamás cambiará el Señor,
es caballero de honor.

Adorador de sus hijos,
diferentes acertijos,
que le siguen buena huella,
su sangre, puntas de estrella.

Amante de Agustín Lara,
lo viste elegante hada,
¿bohemio? . . . es el más bohemio,
música tiene por premio.

El es fuente laboral,
muy atento, el más cordial,
la calidad su estandarte,
servir para él . . . un arte.

De la amistad es cascada,
¡nadie le critique nada!,
tiene Don que sabe a mando,
Dios nos lo está cuidando.

Amanece, anda, desanda,
con su mujer Alejandra,
poco sabe de descansos,
de la calma y los remansos.

¿Qué a veces no está de humor?,
hay que encontrarle el candor,
¿qué lo enoja cualquier cosa?,
¿su vida es color de rosa?

A su forma, da cariño,
le gusta brindar con vino,
no ha perdido la humildad,
exige siempre lealtad.

Seguirá cumpliendo años,
¡qué nos sigan sus regaños!,
él los dice sin desdén,
deseándonos siempre el bien.

Solo hay que conocerlo,
así aprendí a quererlo,
amigo, dueño, sin par,
mariscos, restaurante-bar.

El, es su propio regalo,
¿cantar?, que mejor halago,
interpreta y nos callamos,
Martín y él son hermanos.

Es el hombre del amor,
mas conoce el desamor,
se llama Maclovio y qué . . .
porque tiene, pues . . . con qué.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 05 de enero del 2013.

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