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"Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros" por Rosalía de Castro

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
De mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de mi vida que se apaga

 

"Al pintor Swaminathan" por Octavio Paz

Con un trapo y un cuchillo
Contra la idea fija
Contra el toro del miedo
Contra la tela contra el vacío
El surtidor
La llama azul del cobalto
El ámbar quemado
Verdes recién salidos del mar
Añiles reflexivos
Con un trapo y un cuchillo
Sin pinceles
Con los insomnios con la rabia con el sol
Contra el rostro en blanco del mundo
El surtidor
La ondulación serpentina
La vibración acuática del espacio
El triángulo el arcano
La flecha clavada en el altar nego
Los alfabetos coléricos
La gota de tinta de sangre de miel
Con un trapo y un cuchillo
El surtidor

 

"A Berta" por Salvador Díaz Mirón

Ya que eres grata como el cariño
Ya que eres bella como el querub,
Ya que eres blanca como el armiño,
¡Sé siempre ingenua, sé siempre tú!

El torpe engaño que el vicio fragua
Nunca se aviene con la virtud.
¡Sé transparente como es el agua,
Como es el aire, como es la luz.

Que tu palabra -dulce armonía
Que tu alma exhala como un laúd,
Como una alondra que anuncia el día
Presa en la sombra que flota aún-

Sea un arroyo sereno y puro
Do al inclinarme como un saúz
Mire las guijas del fondo oscuro
Y las estrellas del cielo azul.

 

"La sombra del amor"

El más fuerte de los abrazos sólo roza tu piel como una caricia al alma ...

El más dulce de los besos se da con la mirada.

Los amores más grandes son platónicos y el más profundo placer es superficial.

Me has dicho te extraño, dulce susurro.

Fue un pensamiento tuyo directo al corazón,
ese otro sentido.
Ese algo que une a los enamorados.
Ese algo que hizo uno de nosotros dos.

Nos mirábamos sin hablar, cómplices del más bello sentimiento puro y único.
La magia acariciar tus cabellos

¿Qué tan grande fue tu cariño? lo soltaste al aire.

Autor: 
Leanny Baez
 

"Palabras" por Gilberto Owen

Sólo tu palabra,
Río, deletreada,
Repetida, agria.

Sólo las estrellas
-Solas- en el agua
Y despedazadas.

¡Ya viene la luna!
Río, despedázala,
Como a tu palabra

El silencio, como
La noche a la amada,
Río, por románticas.

 

"Bien está y algo es: podemos detenernos" por Lord Alfred Tennyson

Bien está y algo es: podemos detenernos
Aquí, donde en la tierra inglesa lo sepultan,
Y tal vez de su polvo se labre la violeta
De su tierra nativa.

Poco es, mas parece, en verdad, que benditos
Son sus tranquilos huesos,
Al descansar, en medio de nombres familiares,
Y en el mismo lugar que habitó siendo joven.

Venid, pues, manos puras : sostened la cabeza
Que duerme o que se puso la máscara del sueño:
Y vengan cuantos gusten de llorar, y aquí el rito
De los muertos escuchen.

¡Ah! Pero, si pudiera,
Sobre el fiel corazón me arrojaría, y junto

 

"El ángel bueno" por Rafael Alberti

Vino el que yo quería
El que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas.
Luceros sin cabañas,
Lunas sin patria,
Nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
Un nombre,
Un sueño,
Una frente.
No aquel que a sus cabellos
Ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
Sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
Ató el silencio.
Para sin lastimarme,
Cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
Y hacerme el alma navegable.

 

"Despedida al piano" por Salvador Díaz Mirón

Tristes los ojos, pálido el semblante,
De opaca luz al resplandor incierto,
Una joven con paso vacilante
Su sombra traza en el salón incierto.

Se sienta al piano: su mirada grave
Fija en el lago de marfil que un día
Aguardó el beso de su mano suave
Para rizarse en olas de armonía.

Agitada, febril, con insistencia
Evoca al borde del teclado mismo,
A las hadas que en rítmica cadencia
Se alzaron otra vez desde el abismo.

Ya de Mozart divino ensaya el estro,
De Palestrina el numen religioso,
De Weber triste el suspirar siniestro
Y de Schubert el canto melodioso.

 

"Mi deleite y tu deleite" por Robert Bridges

Mi deleite y tu deleite
Caminando, como dos ángeles blancos,
En los jardines de la noche.

Mi deseo y tu deseo
Danzando en una lengua de fuego,
Brincando viven y riendo crecen,
A través de la disputa eterna
En el misterio de vida.

El amor, desde el cual surgió el mundo,
Guarda el secreto del Sol.

El amor puede decir y amar exclusivamente
Donde, entre millones de estrellas,
Cada átomo se sabe a sí mismo;
Cómo, a pesar de las penas y la muerte,
La vida es alegre y dulce es la respiración.

Esto que él nos enseñó, esto que nosotros supimos
Cierto, en su ciencia verdadero,

 

"Llénate de mí" por Pablo Neruda

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
El fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
La hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
La hora de las ternuras que no derramé nunca,
La hora de los silencios que no tienen palabras,
Tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
Tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.

 
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